Los avances en oncología están ligados estrechamente a la medicina de precisión y a su abordaje de manera multidisciplinar. En los últimos tiempos, hablar de esta especialidad es pensar en los tratamientos y en asistencia integrada, pero… ¿Hasta qué punto estos equipos multidisciplinares están integrados en la práctica clínica?

GACETA MÉDICA se ha trasladado al Oncohealth Institute del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz-Grupo Quirónsalud que dirige y coordina Jesús García Foncillas para conocer de cerca esta realidad.

De la consulta al laboratorio y del laboratorio a la cabecera del paciente. Así se podría resumir el trabajo diario de estos profesionales. Como indica Foncillas, el Instituto representa un nuevo concepto en el abordaje del cáncer dirigido no solo al tratamiento integral de la enfermedad, sino también al diagnóstico precoz y a la prevención.

Este Instituto está integrado, tal y como describe su director, por un equipo experimentado y multidisciplinar de más de un centenar profesionales, cuenta con tecnología puntera y en él se aúna investigación y tratamiento clínico.

Foncillas comenta que así es posible disponer de una división de investigación aplicada y trabaja en estrecha colaboración con los mejores centros oncológicos a nivel mundial con el objetivo de poder aplicar tratamientos y estrategias terapéuticas innovadoras, como es la inmunooncología, siempre desde una perspectiva individualizada y efectiva. “Porque no hay dos pacientes iguales”, resalta.

En busca de dianas

Los avances se basan en la aplicación de los resultados obtenidos en ensayos clínicos. Tradicionalmente, la evaluación de fármacos que se llevaban a cabo en estos estudios se centraban en detectar sus efectos según criterios de pruebas de imagen, pero no siempre constituía el mejor indicador. Con la llegada de los nuevos terapias biológicas dirigidas se ha producido un cambio relevante tanto a nivel de desarrollo como de identificación de posibles pacientes que se puedan beneficiar del tratamiento.

En la actualidad, el oncólogo se enfrenta a una situación en la que necesita conocer el estado del biomarcador antes de poder administrar un fármaco, así como incorporar en la práctica clínica una determinación genética hasta ahora no contemplada.

En este plano, el desarrollo de nuevos biomarcadores es crucial en investigación oncológica. En este esfuerzo se encuentra el Instituto, tal y como explica Foncillas, la identificación de nuevas dianas para el desarrollo de nuevos fármacos es parte del trabajo diario.

Unidad de Fase I

Uno de los pilares que apuntalan al Instituto es la unidad de ensayos clínicos integrados (trabajo en equipo con RT y con cirugía) con un mínimo de tres data manager y dos enfermeras de investigación. En este sentido, cuentan con la Unidad de Fase 1, así como la división de investigación traslacional con implicación clínica.

La Unidad de Fase 1 ya ha tratado a más de 300 pacientes desde su apertura a finales del año 2013. Se trata de la primera de este tipo abierta en el sistema sanitario público, y un área de referencia en la Comunidad de Madrid. A juicio de Foncillas, el éxito de la unidad radica en poder ofrecer tratamientos novedosos con medicamentos que no estarán comercializados hasta dentro de 5-10 años.

En otras ocasiones, se ofrece la posibilidad de acceder a un medicamento que ya ha demostrado su eficacia, pero que por cuestiones regulatorias aún no está comercializado. Actualmente disponen de más de 40 ensayos en fases precoces para cualquier tumor sólido y hematológico y cada mes se abren estudios nuevos.

Otra de las líneas de trabajo de la unidad son los estudios moleculares del tumor de cada paciente mediante la secuenciación masiva. Muchos de los nuevos tratamientos frente al cáncer están dirigidos a alteraciones moleculares concretas de la propia célula tumoral. De este modo, se realiza una terapia mucho más dirigida y personalizada para cada cáncer.

CARMEN M. LÓPEZ

Madrid

Fuente: Gaceta médica

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