Diario del Enfermero-  Silvia del Valle, enfermera del servicio de inmunoalergia del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona sabe bien que las alegrías alimentarias pueden tener cura. Es una de las enfermeras encargadas de implantar la guía sobre inmunoterapias en alimentos que han elaborado en conjunto la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

“Tanto la leche de vaca cómo el huevo son los dos principales alérgenos que causan alergia alimentaria durante la primera infancia, normalmente los niños alcanzan una tolerancia natural de forma espontánea antes de los cinco años, pero hay otro grupo que no alcanza esta tolerancia de forma espontánea y siguen con la alergia durante años” explica la enfermera. Es a estos niños a los que se les aplica el tratamiento de desensibilización o inducción de tolerancia oral. Del Valle  deja claro que este tratamiento es “experimental” pero en el hospital  Sant Joan de Deu “se lleva haciendo desde 2006 para la leche y desde 2008 para el huevo”.

Constancia

Este tratamiento requiere constancia tanto por parte del niño como por parte de la familia porque sólo se podrán ver resultados si se sigue con detenimiento. “El protocolo se inicia en consultas externas, realizando unas pruebas cutáneas y una analítica para mirar los niveles de alergia”, relata la enfermera. “Después el paciente se ingresa en planta, la hospitalización puede durar de tres a cinco días, dependiendo de la dosis que alcancen. Con la dosis mayor tolerada en el ingreso en planta se les llama en una semana o dos, al hospital de día. En el hospital de día se va aumentando la dosis progresivamente hasta llegar a la dosis máxima que en caso de la leche serían 20 ml y en el caso del huevo, una tortilla entera”.

Los enfermeros citan a los pacientes a las cinco de la tarde en el hospital de día.  “Antes de empezar el tratamiento es muy importante que los pacientes hayan merendado” comenta la enfermera, porque estar en ayunas es “un factor desencadenante de que tenga lugar alguna reacción”. Desde enfermería antes de la consulta, se indica a los pacientes que deberán acudir a la consulta con la medicación de rescate encima, “porque a veces después de las dos horas de observación pueden tener de camino a casa alguna reacción”.

Educación a las familias

Se aprovecha todo el tiempo que la enfermera tiene de contacto con la familia. Durante las dos horas de observación las enfermeras dedican el tiempo a “educar a la familia, advirtiéndoles de factores desencadenantes, el tiempo de actuación, cómo actuar si presentan un tipo de reacción u otro y sobre el uso de la adrenalina intramuscular” comenta Del Valle. Esta guía recoge “recomendaciones comunes para todos los centros sanitarios” para que todos trabajen de la forma “más homogénea posible”, explica Luis Echeverrría, coordinador del grupo de trabajo de alergia alimentaria de la SEICAP, y con ella se pretende ayudar a acabar con ciertas alergias alimentarias que comienzan en los primeros años de vida.

¿Las alergias se curan?

“Las alergias se pueden curar de forma natural, que es lo habitual, sobre todo con los alimentos leche y huevo, que son los tratados en esta guía”, explica Echeverría. El tratamiento que las enfermeras llevan a cabo en los hospitales que han implantado la guía consiste en “poder tomar el alimento sin tener síntomas”. Si esto significa estar curado, los investigadores no lo saben a ciencia cierta porque: “no sabemos qué pasaría si dejáramos de tomar este alimento y luego posteriormente lo reiniciáramos”, por esta razón, explica el facultativo el tratamiento se realiza con “alimentos de consumo habitual”.

MARINA VIEIRA.

Las alergias alimentarias se curan con la enfermería

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