CARLOS REVENGA Responsable del Servicio de Traumatología del Hospital San Juan Grande

El problema de la sensibilización central en los pacientes con artrosis no solo puede restarles calidad de vida, sino que también puede complicar los resultados de la artroplastia. Por eso, Carlos Revenga, traumatólogo del Hospital San Juan Grande (Jerez de la Frontera), recomienda realizar un buen abordaje del dolor tanto desde el punto de vista físico, analgésico y psicológico previamente a la intervención quirúrgica.

Pregunta. Cada vez se publican más artículos sobre la importancia de la sensibilización central en distintas patologías. Si nos centramos en la artrosis, ¿cuál es su opinión sobre esta nueva tendencia de investigación?

Respuesta. La sensibilización central es un tema complejo y muy relevante en los pacientes que sufren artrosis. Se podría decir que es un mecanismo de defensa por parte del sistema nervioso simpático.

  1. ¿Qué implica desde un punto de vista neurofisiológico la sensibilización central?
  2. Hay que entenderlo como si aquellas células encargadas de la transmisión del dolor tuvieran un recuerdo previo a la cirugía, y la información de ese recuerdo es que el estímulo era muy doloroso. Y, como tienen esa memoria, el dolor se mantiene igual de intenso después de la cirugía. Por eso hay que poner tanto énfasis en reducir la inflamación y el dolor antes de la intervención.
  3. ¿Cuáles son los síntomas o signos que le hacen pensar en una sensibilización central en pacientes con artrosis?
  4. La clave es que se produce una respuesta corporal con hiperestimulación, con hiperalgesia. De este modo, el mínimo roce, el mínimo estímulo, provoca un dolor muy superior a lo que sería normal. Además, se observa que los pacientes presentan más ansiedad, depresión, insomnio y peor calidad de vida.
  5. ¿Cree que la sensibilización central puede afectar al resultado de la cirugía?
  6. Sí. Lo que ocurre es que aquellos pacientes que tienen mucho dolor previamente a una intervención como la artroplastia, después de la cirugía responderán peor, con más dolor y otras manifestaciones clínicas. Hay estudios que reflejan de forma clara este hecho. Por eso, los esfuerzos no deben ir dirigidos únicamente a realizar una buena cirugía y controlar el dolor postoperatorio, sino también a preparar al paciente de la mejor manera para la misma.
  7. ¿Qué porcentaje de sus pacientes con artrosis diría que padecen sensibilización central?
  8. No tengo estadísticas, ni revisiones bibliográficas, pero por mi experiencia personal calculo que en torno al 40 por ciento, o casi el 50 por ciento, de los pacientes tienen un dolor crónico. El problema es que, con las listas de espera del sistema público, los pacientes llevan meses o años con dolor antes de la cirugía, y este se cronifica.
  9. ¿Cómo se debe enfocar el tratamiento de los pacientes con sensibilización central?
  10. En los pacientes que van a ser sometidos a una artroplastia, la intervención quirúrgica es el elemento central. Pero, aunque una buena cirugía es fundamental, es muy importante el antes y el después de la misma. En este sentido, una mala preparación física, psicológica o analgésica puede condicionar el resultado. Así que el control del dolor es un factor clave, tanto antes de la cirugía como después de esta. Y, para lograrlo, tienen que intervenir los farmacólogos clínicos, los expertos de la unidad del dolor, los anestesistas… Desde hace años explico a los pacientes de forma muy clara que tras la intervención quirúrgica no van sentir un alivio inmediato de sus síntomas y del dolor. No van a poder realizar al día siguiente las actividades que llevaban a cabo cuando eran jóvenes y además sin sentir dolor. Por eso, el paciente debe estar preparado psicológicamente y también tiene que estar preparado físicamente. Con un buen control del dolor, como ya he señalado, y una buena rehabilitación. Hay escuelas de rodilla y de cadera, por ejemplo, muy activas. Los pacientes que han realizado ejercicios y llegan a la operación con un buen balance articular van a recuperarse mucho mejor.
  11. ¿Qué beneficio aporta un fármaco como Palexia (tapentadol LP) a este tipo de pacientes?
  12. Permite que controlemos el dolor. Hay dos conceptos fundamentales en estos pacientes que son la inflamación y el dolor. Si antes de la artroplastia damos un antiinflamatorio y un analgésico potente como tapentadol, logramos controlar el dolor de una forma mucho más realista para un mejor control postoperatorio.

Además, tapentadol es un buen fármaco desde el punto de vista farmacodinámico, ya que actúa sobre la vía ascendente y, sobre todo, restaurando la vía descendente, tan importante en la sensibilización central. Incluso los anestesiólogos valoran que el paciente llegue con menos dolor a la intervención, ya que necesitará menos anestesia. Presenta una posología cómoda. Se puede empezar con dosis pequeñas e ir aumentando en función del dolor. Una dosis de 50 microgramos cada 12 horas suele ser suficiente para controlar el dolor previo a la operación pero también el postoperatorio. Por otro lado, en cuanto a la seguridad, tiene menos efectos secundarios y una mejor tolerancia en comparación con otros opioides mayores.

  1. ¿Qué recomendaciones daría para el uso de Palexia? ¿Algún consejo específico en función del tipo de paciente o de la edad del mismo?
  2. Este fármaco puede recomendarse o prescribirse para pacientes con dolor crónico intenso. El criterio que yo sigo es la intensidad y duración del dolor. Cuando un paciente tiene dolor no controlado, yo prescribo este medicamento siempre.

Fuente: Gaceta médica

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