La mayor parte de la gente ya conoce las bondades de la fibra para mantener un tránsito intestinal regular, a lo largo de muchos años se han conocido los beneficios de la fibra que contienen diferentes tipos de pan y cereales, frutas u hortalizas. Sin embargo, lo que no se conocía es que este componente alimenticio puede ayudar a evitar enfermedades e invalidez al alcanzar la ancianidad. Así lo ha demostrado una investigación publicado en The Journal of Gerontology elaborado por científicos del Instituto Westmead para la Investigación Clínica en Australia.
Los investigadores, utilizando datos del Blue Mountains Eye Study, un estudio poblacional que ha examinado a más de 1.600 adultos mayores de 50 años sobre factores de riesgo de pérdida sensorial a largo plazo y enfermedades sistémicas, estudiaron la relación entre la nutrición por carbohidratos y un envejecimiento saludable y encontraron que de todos los factores investigados – entre los que se incluía el total de ingesta de carbohidratos, índice glucémico, carga glucémica y consumo de azúcares- la fibra fue lo que generó una diferencia mayor en lo que el equipo de investigación determinó un “envejecimiento saludable”.
De acuerdo a lo expuesto por los investigadores, se considera envejecimiento saludable la ausencia de incapacidad, no contar con síntomas de depresión, falta de deterioro cognitivo, no tener problemas respiratorios ni enfermedades crónicas como cáncer o insuficiencias orgánicas, enfermedades coronarias o ictus.
Bamini Gopinath profesora del Centro para la Investigación de la visión en Sidney y autora principal de la publicación, considera que “este estudio es el primer paso para mirar la relación entre toma de carbohidratos y envejecimiento saludable y los resultados son una garantía suficiente para solicitar una investigación posterior”.
“Frente a todas las variables que tuvimos en cuenta, la ingesta de fibra – que es un tipo de carbohidrato que el cuerpo no puede digerir- era la que más influencia tenía”- añade Gopinath – “esencialmente, encontramos que aquellos que tomaban más fibra tenían la mejor calidad de vida en un seguimiento a diez años. Esto quiere decir, que eran los que menos riesgo tenían de sufrir hipertensión, diabetes, demencia o depresión”.
A pesar de que se podría haber esperado que el nivel de consumo de azúcares pudiese tener el mayor impacto sobre un envejecimiento saludable, Gopinath señaló que el grupo especial que examinaron fueron los adultos mayores cuya ingesta de bebidas carbonatadas y azucaradas era bastante baja.
Aunque es muy pronto para usar los resultados de este nuevo descubrimiento como elemento de asesoramiento dietético, Gopinath estableció una base para abrirse a nuevas investigaciones. Además “existen infinidad de estudios que podrían continuar esta labor y ver si se pueden encontrar asociaciones similares” añade la investigadora.
En otra publicación del The Journals of Gerontology, los investigadores del Westmead Institute encontraron que, en general, los adultos que incluían en su día a día recomendaciones dietéticas saludables envejecían sin enfermedades crónicas o invalidez además de que tenían un buen estado de salud mental.
Una dieta rica en fibra
Este hallazgo se suma a los múltiples argumentos que justifican la necesidad de incluir alimentos ricos en fibra en nuestra dieta. “Multitud de estudios han demostrado que la ingesta de fibras, produce adsorción de ácidos biliares, es decir rechazo; por lo que se reducen las grasas sanguíneas como el colesterol total y los triglicéridos” expone Marilourdes de Torres, responsable de dietética y nutrición en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, enfermera y profesora del curso experto universitario en nutrición, dietética y dietoterapia en la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud.
Es necesario contar con personal sanitario que nos asesore y diseñe una dieta rica en fibra ya que “la ingesta de fibra produce saciedad y regula el nivel de glucosa en sangre. Mejora la acción del binomio glucosa-insulina en todos los casos, también en los diabéticos ya que retrasa la absorción de los carbohidratos y controla la concentración de glucosa postprandial en sangre” explica de Torres.
“Una alimentación desequilibrada y escasa hidratación está directamente relacionada con un envejecimiento prematuro y se puede manifestar en cansancio o falta de energía, disminución de las funciones vitales, piel seca y arrugas o pérdida de masa muscular. Todo ello hace que se muestre una edad biológica que en apariencia no coincide con la edad cronológica” justifica la enfermera experta en nutrición y dietética.
Tomar fibra constituye una especie de seguro de vida, un tipo de medicina preventiva que “es un punto más de los que son clave en la adquisición y mantenimiento de hábitos alimenticios saludables” concluye Marilourdes de Torres.

MARINA VIEIRA
Fuente: Diario del enfermero

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