«En tiempos de crisis económica, no es el momento de reducir los recursos humanos»

La máxima representante de las enfermeras, Judith Shamian, durante su estancia en Madrid.

Es la máxima representante de las enfermeras. Lleva desde el mes de julio al frente del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), y toda su vida dedicada a esta profesión que ama y respeta. Nacida en Hungría, emigró a Canadá donde desarrolló su carrera que la ha llevado a los puestos más altos. Allí, cuando su país atravesó a principios de 1990 una crisis económica similar a la nuestra, Judith Shamian, al frente de la vicepresidencia de enfermería en el Hospital Mount Sinai de Toronto, supo convencer a la gerencia de este centro para ahorrar millones de dólares con diferentes medidas pero sin recortes en el personal sanitario. Cinco años después, comprobaron que esa decisión fue eficiente y rentable para el hospital. Después fue nombrada directora ejecutiva de la Oficina de la política de cuidados de enfermería del Ministerio de Salud de Canadá, donde permaneció cinco años.

A su paso por Madrid, para estar presente en la presentación del acuerdo al que llegaron el pasado mes de julio el Ministerio de Sanidad español, el Consejo General de Enfermería y el SATSE sobre la regulación del sector y la gestión de la crisis, Judith Shamian habla con este periódico sobre cómo ve ella la situación de este colectivo.

¿Cree que en España se está haciendo lo suficiente para la formación de las enfermeras?

Las enfermeras siempre quieren más y más formación. Cada vez que hablo con ellas, veo que el dinero no es siempre es lo que más les importa pero sí lo es la formación. Aunque no sé exactamente cómo está la situación en España, sé que tener una buena formación continuada, tener oportunidades para avanzar, es importante.

En España suele haber mucha rivalidad entre enfermeras y médicos, ¿ocurre lo mismo en otros países?

Sí. La tensión entre médicos y enfermeras es universal. Lo es por dos motivos, el primero, el género. Todavía la mayoría de enfermeras son mujeres, y aunque cada vez hay más mujeres que estudian medicina, los que toman las decisiones son hombres. El segundo motivo es porque las enfermeras quieren hacer cada vez más cosas y eso no les gusta a los médicos, porque quieren preservar su estatus y su dinero. En algunos países, hablamos de la necesidad de los equipos interprofesionales, tanto para el sistema educativo como para trabajar en el sistema sanitario. No es bueno para el paciente tener conflictos.

Usted dice que lo que ocurre en España es muy importante porque nuestro país es un buen líder para la enfermería de otros países, ¿cree que la sociedad española piensa lo mismo?

No sé lo que el público español piensa de eso. En Canadá, los ciudadanos en quien más confían es en las enfermeras, más que en los sacerdotes y mucho más que en los médicos, de hecho los médicos están muy abajo en esa escala, porque están demasiado cerca de los políticos. Cuando la gente ve cómo trabajan las enfermeras, las aprecian, las reconocen y las ayudan. Lo que es muy importante en España es que hay líderes fuertes, capaces de relacionarse con políticos, gobiernos, medios de comunicación y público en general y que expliquen lo que ocurre, las necesidades. En muchos países no es así, las enfermeras están en su propia burbuja, aisladas. A veces llegan a enfermar más que los pacientes porque trabajan mucho para cuidar de los pacientes. Es muy muy bueno, cuando tienes líderes fuertes y trabajan juntos y asociados.

¿Y cree que hay suficientes líderes en España?

Creo que nunca hay suficientes líderes, es algo que tenemos que cuidar porque muchos de nosotros somos de la generación del baby boom y necesitamos a la próxima generación y a la siguiente, porque además cada una de ellas piensa de manera diferente. Necesitamos tener líderes de distintas edades, en diferentes niveles, y no sé lo que se está haciendo en España para eso.

¿Se hace suficiente investigación en enfermería?

En algunos países sí, como en Estados Unidos, Canadá, Australia… Pero en muchos otros no hay investigación o es muy escasa. Necesitamos más investigación, porque si sólo lo hacemos por ejemplo en Canadá, se puede decir que en España las personas son diferentes y que esa investigación no se puede aplicar. Necesitamos comparar. Sé que en España hay personas que lo hacen bien, dentro del Instituto de Salud Carlos III, que buscan dinero para promover la investigación en enfermería, que colaboran con hospitales y con otros grupos de investigación en Canadá.

Cuando este martes se encuentre con Ana Mato, ¿cuál será el mensaje que le va a trasladar?

Le daré la enhorabuena y le diré que lo haga, que cumpla el acuerdo al que ha llegado con los representantes de enfermería. Si implementas algunas estrategias, puedes prevenir muchos problemas.

¿Qué opina de los recortes en personal que se están produciendo en España?

Todas las decisiones que se hacen sobre la gestión sanitaria deberían basarse en la evidencia científica. Mi consejo es que se mantenga el número de enfermeras porque la crisis pasará y luego harán falta. En Canadá vimos, en los años 1990, cómo promociones enteras emigraron a EEUU. La gente decía que volverían, pero no fue así. Cuando pasó la crisis, tuvimos una gran carencia de estos profesionales. En tiempos de crisis económica, no es el momento de reducir los recursos humanos. Ese es el mensaje que quiero transmitir a los gobiernos, porque hay algunos que piensan que se pueden reemplazar a enfermeras bien formadas por otras de categoría inferior, a las que pagarán menos. Pero eso tiene un precio, si lo hacen habrá más personas enfermas y fallecerán también más.

¿Cree que la solución para la crisis económica y el sistema sanitario es priorizar la Atención Primaria y los cuidados a los crónicos?

Totalmente. Pero la Atención Primaria no es tener más médicos para el cuidado de patologías agudas, sino que es mejorar la prevención, educación, promoción, trabajar con la gente. Para eso necesitas a enfermeras, fisioterapeutas, farmacéuticos, necesitas a todo el equipo para manejar adecuadamente al paciente crónico. En España, el 20% de los pacientes supone el 80% del coste sanitario, por lo que si tratas adecuadamente a ese 20%, el coste disminuirá.

¿Cuál fue el mejor momento vivido en su carrera?

Tengo muchos. Pero mi mejor momento fue cuando tuve el mayor impacto, la mayor influencia. Cuando fui la jefa de Enfermería en Canadá, en ese momento pasábamos por una crisis económica similar a la que tenéis en España, y sentí que lo hice bien para todos, para la gente y para la enfermería. Demostré a las personas que las enfermeras pueden ser buenas gerentes y construir sistema fuertes. Ahora, al frente del CIE, soy la reina de las enfermeras de todo el mundo, qué más puedo pedir.

¿Por qué estudió enfermería?

Soy hija única. Mis padres eran mayores. Me tuvieron después de la Segunda Guerra Mundial y mi madre estaba enferma todo el tiempo, tenía una enfermedad crónica. Mi padre la cuidaba. Cuando era una niña, fui varias veces al hospital con mi madre. Y creo que eso hizo que me quisiera convertir en una enfermera.

EL MUNDO

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