Comentarios a la noticia publicada en Redacción Médica, 9/9/2013

José Manuel Bajo Arenas, presidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas de España (Facme), considera que “para prescribir, primero hay que diagnosticar”. De esta tajante manera deja claro que considera que el médico, a día de hoy, es el único profesional sanitario que debe poder prescribir medicamentos.

“De base, siempre se necesita un diagnóstico, del tipo que sea. Así empieza el proceso. Luego viene la prescripción, acorde a los resultados de las pruebas y a las observaciones que haya hecho el médico. No creo que otra manera sea más correcta”, explica Bajo Arenas.

De esta manera, el presidente de Facme respalda la opinión vertida hace unos días por  Serafín Romero,  secretario general de la Organización Médica Colegial. Afirmó que “un farmacéutico jamás podrá prescribir, sí dispensar; si quieren prescribir, que hagan la licenciatura de Medicina, porque prescribir requiere un diagnóstico que no pueden hacer”. Añadió que “el debate de la prescripción debe estar superado ya que la ley define claramente las funciones de las profesiones sanitarias”.

Estas declaraciones las hace el Presidente de la FACME. Dice: “Para prescribir, primero hay que diagnosticar”.

Y puede que no le falte razón; pero esa «razón» es pura entelequia, es decir, algo irreal ¡Claro que sería ideal prescribir en función de un diagnóstico!, pero es irreal, ficticio; no existe.

Señor Bajo, con todo el respeto del mundo, repito: el «diagnóstico» no existe. Lo que existe es un juicio clínico, individual o por consenso. Se dice, por ejemplo, Cardiopatía Isquémica ¿Entiende usted que eso es un diagnóstico? Personalmente, entiendo que no ¡Desde luego que existe esa cardiopatía isquémica!, pero «diagnosticar» eso no es patrimonio médico. Simplemente se trata de reunir, por consenso aceptado, una serie de parámetros: clínica, electro y analítica, por lo menos. Pero, insisto: a eso no se le debe llamar diagnóstico.

 Lo que hoy se acepta como «diagnóstico» es, debería ser, conocer la «naturaleza» de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas y signos. Así que, para hacer un «diagnóstico» cierto habría que analizar aquella «naturaleza» de las cosas, de la enfermedad en este caso. Por tanto, cardiopatía isquémica -siguiendo el mismo ejemplo- no será un diagnóstico, sino una consecuencia de aquella naturaleza.

 Se prescribe en función de un síndrome, o conjunto de síntomas y signos, que es lo que convencionalmente conocemos, a lo que se le da el nombre de diagnóstico. Otro ejemplo. Se dice: usted es Diabético ¿Cuál es la «enfermedad», el diagnóstico?,  porque la diabetes es una consecuencia, no un diagnóstico de la naturaleza de la alteración de las cifras de glucosa en sangre. Y es en función de las cifras que arroje la glucemia que se prescribirá una medicación oral o parenteral.

 Expuesto el comentario anterior, que podríamos continuar con cientos de ejemplo, vamos a reproducir las declaraciones que se han recogido del señor Bajo Arenas ¡Ah!: entiéndase que defender a la Profesión de Médico es envidiable; así que no vea en este comentario una crítica, antes al contrario: nos parece muy bien que se defienda en lo que cada cual crea, y lo suyo es digno de reconocer. No obstante, objetivamente, resulta bastante difícil mantener «su» razón, ya que carece de argumentos cuando dice que para prescribir primero hay que diagnosticar, y que eso es patrimonio de la Profesión de Médico.

 Además, sería un contrasentido su expresión, porque admite, tiene que admitir, que el Odontólogo y el Podólogo también prescriben, sin ser «médico».

“La prescripción siempre debe ser acorde a un diagnóstico, y esa operación depende del médico”

POR ÚLTIMO, SEÑOR BAJO ARENAS:

Existen un sinfín de situaciones sociales, naturaleza, que no están ni pueden estar en las leyes. Diagnosticar, le guste o sí, no es patrimonio de nadie. Todas las Profesiones sanitarias, al menos, pueden y hacen su diagnóstico, porque es «inmanente al estado de las cosas». Y si una Profesión sanitaria goza de plena autonomía técnica y científica, ¡ya nos contará como pretenden ustedes que esa PLENA autonomía pase a calificarse de «menos» plena porque dicen que diagnosticar es patrimonio de la Profesión de Médico.

En todos los casos, preferimos el término «Juicio clínico», porque es realmente lo que se produce cuando de tratar alteraciones, necesidades y desequilibrios se trata. Cada Profesión hace «su» particular «juicio» sobre el cuadro que se le presenta, el cual, por cierto, nunca podrá ser completo, por más que lo pretendamos. Tenga en cuenta que las personas son todo un mundo, imposible de ser «diagnosticadas», so pena de incurrir en un grave error.

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