El cólera se ha cobrado ya más de 1.300 vidas en Yemen

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Con las infraestructuras y los servicios arrasados por la contienda, Yemen sufre el peor brote de cólera del mundo. En los dos últimos meses, 1.310 personas han muerto por una epidemia que se ha extendido por todas las provincias del país con una virulencia alarmante.

«En apenas dos meses, el cólera se ha propagado por casi todas las provincias de un país devastado por la guerra», advierten la Organización Mundial de la Salud y Unicef en un comunicado conjunto. Ambas agencias pronostican que la cifra de fallecidos seguirá aumentando. De ellos, una cuarta parte son menores de edad.

A diario se detectan 5.000 nuevos casos de posibles contagios. En total, el número de infectados supera ya los 200.000 y el pronóstico es que llegue a 300.000 antes de finales de agosto ante la falta de medios, la brutal campaña de bombardeos que firma la coalición árabe liderada por Arabia Saudí y las dificultades para hacer llegar alimentos y medicinas en un país sometido a un duro bloqueo.

«Este brote de cólera es la consecuencia directa de dos años de severo conflicto. El colapso de los sistemas de salud, agua y saneamiento ha dejado a 14,5 millones de personas sin acceso regular a agua potable y saneamiento, aumentando la capacidad de la enfermedad para propagarse», subraya el comunicado. Además, la malnutrición -recuerda la ONU- ha debilitado la salud de los niños y les ha vuelto más vulnerables a la epidemia.

La destrucción que han padecido las instalaciones sanitarias, alcanzadas por el plomo, también ha ayudado a la propagación imparable de una enfermedad causada por el consumo de comida o agua contaminados con la bacteria Vibrio cholerae. «Vamos a contrarreloj para detener la velocidad con la que se extiende el brote. Estamos trabajando para detectar y rastrear la propagación y proporcionar a la población agua potable, tratamiento médico y un sistema de saneamiento adecuado», señalan ambas agencias de la ONU.

El despliegue incluye equipos de respuesta rápida que se desplazan casa por casa para sensibilizar a las familias sobre el modo de protegerse de la epidemia. «Estamos tomando medidas para incrementar la prevención y las intervenciones», precisan los organismos, conscientes de que resulta clave proporcionar tratamiento en las primeras horas. La escasez de medicinas y líquidos intravenosos también está complicando la tarea.

A la carestía se suma, además, que el personal medico en Yemen no recibe su salario desde el pasado septiembre y muchos se han visto abocados a buscar otro trabajo para que sus familias salgan adelante. Según la ONU, unos 30.000 empleados del sector sanitario no han cobrado sueldo alguno en los últimos diez meses malhiriendo una sistema ya de por sí deteriorado.

Yemen es víctima de la guerra proxy que protagonizan Riad y Teherán. Más de 10.000 personas han perecido bajo el plomo y en las refriegas que libran el grupo rebelde chií de los hutíes y grupos afines y los grupos leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi. Más de 44.000 personas han resultado heridas. El bloqueo decretado por Riad -Yemen importa el 90% de los alimentos- ha colocado al país al borde de la hambruna. Sólo el 45% de las instalaciones sanitarias, blanco de los ataques aéreos, se halla en funcionamiento.

Alrededor de 3,3 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde 2015 y 2,2 millones de menores de edad padecen desnutrición. De ellos, medio millón sufren desnutrición severa. 14,5 millones de los 26 millones de yemeníes, entre ellos ocho millones de niños, no tienen acceso a agua potable y sistemas de saneamiento.

Fuente: El Mundo

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