Las Claves: Farmacocinética en niños y adolescentes

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BARTOLOMÉ BELTRÁN, JEFE DE LOS SERVICIOS MÉDICOS DE A3MEDIA

viernes, 15 de enero de 2016 / 16:00

Las características farmacocinéticas dependen sobre todo de factores genéticos y en menor grado de la edad y etapa de desarrollo del individuo, no obstante, las características farmacocinéticas de los niños y adolescentes son distintas de las de los adultos, lo dice con nitidez la Dra. María Jesús Mardomingo, especialista en Psiquiatría Infantil y autora de un Tratado en el que se ha puesto al día entre otros muchos asuntos, este tan preciso y que tantos temores causa a los prescriptores.

La infancia se caracteriza por las variaciones de peso y de composición orgánica y la edad modifica la absorción, unión a proteínas plasmáticas, distribución, metabolismo, madurez hepática y renal, y eliminación de los fármacos. Estas diferencias se observan en los niños prematuros, los recién nacidos, los niños hasta los tres años, de los tres a los once años y después de esta edad. Por tanto, la infancia no es una edad homogénea desde el punto de vista farmacocinético.

En cuanto a la distribución de los fármacos la influyen numerosos factores que matiza Mardomingo como es el tamaño corporal, los depósitos de agua, los depósitos grasos, el flujo sanguíneo regional, el ritmo cardíaco, la presión de perfusión, la permeabilidad de las membranas celulares y la unión a proteínas plasmáticas y tisulares. Estas funciones cambian con la edad y pueden modificar el proceso de absorción.

El transporte de los fármacos por la circulación general se realiza de dos modos que están en equilibrio dinámico: mediante la unión a proteínas y de forma libre. La porción libre es la única que tiene efecto farmacológico, pues es capaz de atravesar las membranas. Los fármacos ácidos se unen a la albúmina y los básicos a las ácido glicoproteínas-alfa1. Una y otras se encuentran en menor cantidad en el recién nacido y en el niño hasta los tres años.

Para la Dra. Mardomingo, hay dos variables que afecta la distribución de los fármacos y que cambian con la edad, los depósitos grasos y la proporción entre el agua total del cuerpo y el agua extracelular, un concepto al que se hacía referencia en un apartado anterior, en el que se explicaba cómo a mayor volumen de distribución menor concentración del fármaco. La tasa lípidos/agua del tejido adiposo es menor en el niño pequeño. La proporción de depósitos grasos es mayor en el primer año de vida, después disminuye y vuelve a aumentar al aproximarse la pubertad.

En cuanto al volumen relativo de agua extracelular es mayor en los niños y tiende a disminuir con el desarrollo.

La psiquíatra infantil dice textualmente que los fármacos que se distribuyen en el agua corporal, como por ejemplo el litio, alcanzan niveles plasmáticos más bajos en los niños, y al comienzo de la adolescencia que en los adultos, ya que el volumen de distribución es mayor. Por tanto requerirían dosis mayores de medicación.

Otra característica de los recién nacidos y de los niños pequeños es que la barrera hematoencefálica es más permeable y permite el paso de moléculas que más adelante ya no la cruzan. Habitualmente esta barrera solo la traspasan sustancias lipofílicas de bajo peso y no sustancias de tipo hidrofílico. La mayor permeabilidad se traduce en una mayor disponibilidad de los fármacos en el sistema nervioso central, lo que puede suceder con los anticonvulsivantes.

Puestas así las cosas, quede constancia de esta serie de características entre las que no hemos profundizado en otros factores y de cómo el pH influye en la absorción gastrointestinal de los fármacos. Es lo que hay. Seguro.

Fuente: Gaceta Médica

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