Luces y sombras en la lucha contra la malaria

0
848

Hemos hecho grandes progresos, pero nuestro trabajo sigue incompleto». Con esta frase resume Margaret Chan, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las conclusiones del último informe mundial sobre la malaria, un documento que, anualmente, repasa el estado de la lucha global contra el paludismo y que acaba de hacerse público.

Los datos disponibles, señala Chan en el prefacio del documento, muestran «una serie de tendencias positivas», principalmente en el África subsahariana, la región del planeta más golpeada por la enfermedad. En esta zona, donde se dan el 90% de los casos y el 92% de las muertes ocasionadas por la malaria, ha mejorado el acceso a las intervenciones que pretenden ‘adelantarse’ al paludismo, como los test de diagnóstico rápido o los tratamientos preventivos durante el embarazo.

En 2015, el 51% de los niños que acudió con fiebre a un centro sanitario en 22 países africanos afectados por el paludismo se sometió a una prueba que permite detectar la enfermedad y, por tanto, iniciar de forma precoz el tratamiento. En 2010, el porcentaje de acceso era mucho menor, del 29%.

Del mismo modo, también ha mejorado la administración del tratamiento preventivo intermitente durante el embarazo (TPIe). La OMS recomienda al menos tres dosis de esta terapia con sulfadoxina/pirimetamina a todas las mujeres embarazadas que vivan en zonas de alta o moderada transmisión del parásito que origina la enfermedad ya que el paludismo durante la gestación puede causar mortalidad materna, anemia y bajo peso al nacer en el recién nacido, entre otras complicaciones. La tasa de administración de la terapia se multiplicó por cinco en 20 países africanos desde 2010 (pasó del 6% al 31%).

Además, el documento muestra un mejor acceso a las mosquiteras con insecticida. Según sus datos, más del 53% de la población de riesgo en el África subsahariana dispone de esta protección para dormir, frente al 30% que lo hacía en 2010. Esta barrera se ha demostrado como el mejor arma contra la malaria de la que se dispone hasta la fecha ya que, desde su introducción en el año 2000, las mosquiteras han hecho posible una reducción de casi el 50% en el número de muertes.

Sin embargo, y pese a estos progresos, los datos de incidencia y mortalidad siguen siendo demoledores. En 2015, la enfermedad alcanzó a 212 millones de personas y produjo 429.000 muertes. Y, en África, «millones de personas siguen sin acceso a las herramientas necesarias para prevenir y tratar la enfermedad», señala Chan en el texto.

En concreto, las estimaciones señalan que el 43% de la población subsahariana no dispone de mosquiteras ni de insecticidas para usar en el interior de su casa, dos de las medidas que se promueven para controlar la propagación enfermedad.

Además, también se ha detectado un aumento de las resistencias a los insecticidas utilizados, así como a los tratamientos antimaláricos. Según las estimaciones de la agencia de la ONU, los mosquitos transmisores de la malaria presentan resistencias a al menos uno de los cuatro insecticidas utilizados en las mosquiteras y la fumigación intradomiciliaria en 60 países. El mes pasado, un estudio también auspiciado por la OMS demostró, de hecho, que, pese a que las mosquiteras siguen siendo eficaces, preocupa la expansión de las resistencias.

Por otro lado, el informe señala que la fragilidad de los sistemas de salud en gran parte de los países más afectados por el paludismo pone en riesgo el éxito de los programas implementados y que se consigan cumplir algunos de los retos planteados, como los que contempla la Estrategia técnica mundial contra la malaria 2016-2030.

Entre otros puntos,esta iniciativa pretende conseguir una reducción de la incidencia y la mortalidad de la enfermedad del 40% frente a los datos de 2015. Sin embargo, «menos de la mitad de los 91 países afectados por el paludismo están en vías de alcanzar» este objetivo.

Sí parece más alcanzable otro de los desafíos planteados, el de eliminar la enfermedad en al menos 10 países antes de 2020. Según el último informe, en 2015 10 países registraron menos de 150 casos autóctonos de paludismo y otros nueve registraron entre 150 y 1.000 casos. Además, entre 2010 y 2015 se consiguió eliminar la enfermedad en 10 países y, desde 2000, ningún país considerado ‘libre de paludismo’ ha vuelto a tener nuevos casos.

Pero Chan subraya que, para conseguir todos los retos planteados, «se necesitan mayores inversiones en el desarrollo de nuevas intervenciones de control vectorial, mejores diagnósticos y medicamentos más eficaces».

«La necesidad de contar con más fondos es una prioridad urgente», añade. En 2015, la financiación para luchar contra la enfermedad fue de unos 2,9 millones de dólares, lo que representa el 45% de los 6,4 millones anuales que se han fijado como reto para 2020.

En ese sentido, la OMS anunció que se había conseguido la financiación necesaria para poner en marcha en varios países del África subsahariana la fase inicial del primer programa piloto de vacunación contra la malaria, que arrancará en 2018.

  • CRISTINA G. LUCIO

http://www.elmundo.es/salud/2016/12/13/584eab9322601df5648b45a7.html

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.