Desde la pasada semana, el efecto de la calima sahariana se ha dejado ver por toda la península, dejando una buena capa de polvo del desierto sobre nuestras ciudades. La intrusión de dicho polvo empeora considerablemente la calidad del aire, por lo que es conveniente establecer unas recomendaciones tanto para los Profesionales como para la población general.

  1. Utilizar mascarilla en exteriores para evitar la entrada de partículas de polvo.
  2. Las personas con problemas respiratorios crónicos como enfisema, EPOC o asma deben evitar salir de casa y, en el caso de no poder evitarlo, usar mascarillas FFP2 y no realizar ejercicio físico al aire libre.
  3. Las personas con alergias, así como aquellas que se han contagiado con COVID-19 aunque sea con síntomas leves deben extremar las precauciones para no agravar sus condiciones de salud.
  4. Es recomendable cerrar ventanas y puertas durante la calima para intentar evitar que entren partículas de polvo en casa.
  5. Mantener una especial higiene de las zonas expuestas a estas partículas (manos, cara).

La población infantil y los mayores son especialmente vulnerables a los efectos nocivos del polvo en suspensión: en el caso de los niños, porque todavía tienen en formación su sistema respiratorio; la tercera edad, por su parte, debido a que suelen tener cierto deterioro del sistema inmunitario y otras comorbilidades que se pueden causar complicaciones. Por ello, conviene aplicar a estos dos grupos las máximas precauciones, permaneciendo el menor tiempo en la calle, siempre con mascarillas y evitando el deporte extenuante al aire libre.

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