Hoy, 6 de mayo, se celebra el día de santo Domingo Savio, patrono de las embarazadas.

Antiguo alumno de san Juan Bosco en el oratorio de san Francisco de Sales, Savio es uno de los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia católica, dado que murió tres semanas antes de cumplir los 15 años de edad. Se dice que antes de morir, exclamó: “¡Qué cosa tan hermosa veo!”.

En el proceso de investigación para proponerlo como santo, su hermana Teresa narró que, en cierta ocasión, el joven se presentó ante Don Bosco y le pidió permiso para ir a casa, aduciendo que su madre estaba muy delicada y la Virgen la quería curar. Al preguntarle su mentor de quién había recibido tal noticia, Domingo respondió que de nadie, pero que de alguna manera lo sabía. El sacerdote, conocedor de los dones del muchacho, le entregó dinero para el viaje.

La madre de Savio estaba embarazada, pero sufría de fuertes dolores. Cuando el chico llegó a verla, la abrazó fuertemente, la besó y luego obedeció a su madre, quien le había pedido que fuera con unos vecinos. Cuando llegó el doctor. pudo comprobar que la mujer estaba totalmente repuesta de salud y, mientras los vecinos la atendían, le vieron al cuello una cinta verde que estaba unida a una seda doblada y cosida como un escapulario.

La sorprendente visita de Domingo a su madre ocurrió el 12 de septiembre de 1856, fecha del nacimiento de su hermana Catalina. Ya a mediados del siglo XX, fue beatificado por el Papa Pío XII y desde entonces se convirtió en el patrón de las parturientas.

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