La leche materna, un arma contra las infecciones

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Los oligosacáridos presentes en algunas leches maternas eliminan bacterias de estreptococos del grupo B

La receta ‘mágica’ de la leche materna

La leche materna humana contiene más de 200 moléculas de azúcar diferentes que son las responsables de que los bebés, a la semana de nacer, tengan miles de millones de bacterias beneficiosas en sus intestinos. En el momento de llegar al mundo no cuentan con ninguna.

De hecho, se cree que cada molécula tiene una función concreta a la hora de fortalecer a los recién nacidos ya que la leche también está compuesta de numerosas proteínas, vitaminas y células para fortalecer el sistema inmune del bebé.

Además, parece que este alimento podría funcionar como antibiótico natural, al menos en algunas mujeres. Así lo asegura un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Vanderbilt (EEUU) y presentado este domingo en el Congreso Anual de la Sociedad Química Americana.

Las conclusiones de este trabajo señalan que los azúcares de algunas leches maternas actúan como antibiótico natural ante infecciones por estreptococos del grupo B (EGB), una afección que puede conducir a una neumonía, una septicemia e incluso a la muerte si no se aplica tratamiento.

Vías de contagio

Esta infección, que en niños mayores y adultos no suele ser tan grave, se puede transmitir al bebé a través del canal de parto.

Sin embargo, desde hace poco se sabe que las madres portadoras pueden pasar la bacteria a sus hijos por la leche materna. Dado que la mayor parte de los bebés no se infectan por esta vía, los investigadores quisieron saber si este alimento contenía componentes protectores que luchasen específicamente contra esta bacteria.

Hasta ahora, se había estudiado poco las funciones de los azúcares de la leche materna y los científicos se habían centrado más en las propiedades de las proteínas que contiene, por lo que este trabajo supone la primera evidencia de actividad antimicrobiana en los carbohidratos de la leche humana.

Para llegar a estos resultados, en un primer estudio los investigadores tomaron cinco muestras de leche materna de donantes que habían dado a luz entre los tres días y los tres meses anteriores, aislaron los azúcares complejos -u oligosacáridos- y cultivaron EGB en presencia de estos azúcares.

Los azúcares eliminaron las colonias de bacterias

El investigador principal, el doctor Steven Townsend, explica a EL MUNDO que los azúcares de la leche de una de las madres eliminó la colonia prácticamente entera de bacterias. «La leche de otra de las mujeres se mostró moderadamente efectiva, mientras que las tres restantes presentaron una actividad reducida», señala.

En otra investigación que llevan a cabo actualmente están analizando otras dos docenas de muestras para confirmar los resultados. Por ahora, dos de las leches han acabado con la bacteria y con la biopelícula que forman para impedir el funcionamiento de los mecanismos de defensa del cuerpo. Otras cuatro muestras han eliminado esta película pero no la bacteria. Y otras dos han liquidado la bacteria sin debilitar la biopelícula.

El objetivo, asegura Townsend, es estudiar un total de 50 muestras de leche.

El creciente problema de salud pública causado por la la resistencia bacteriana ha sido el motor del trabajo y, dado que estudios previos sugieren que los azúcares de algunas leches maternas pueden hacer a las bacterias más sensibles a los antibióticos, incluida la penicilina, este hallazgo podría ser de utilidad a la hora de buscar una solución. «Si estos azúcares son seguros para los bebés, deberían serlo para los adultos», indica Townsend.

«Nuestra idea es que estos componentes se puedan utilizar para tratar o prevenir infecciones. Pero para ello es necesario descubrir qué componentes exactos son importantes o desarrollar formas de sintetizarlos en el laboratorio», afirma el investigador.

Evita la adhesión a las mucosas y la colonización

La coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, la doctora Marta Díaz Gómez, explica a este diario que «desde hace tiempo se conocen que estos oligosacáridos desempeñan funciones importantes como agentes antiinfecciosos, como evitar la adhesión de las bacterias a las mucosas y la colonización».

El hecho de que no todas las leches analizadas hayan mostrado la misma efectividad contra esta bacteria podría deberse a que la genética y el ambiente modulan el estado de salud de cada persona. «Esto posiblemente guarde relación con estas diferencias en la concentración de determinados componentes de la leche materna», asegura.

Además, la composición de la leche no es constante. «Presenta ligeras variaciones en el contenido en macro y micronutrientes, y factores bioactivos, de una mujer a otra, a lo largo del día e incluso a lo largo de una toma de pecho».

En cualquier caso, dado que algunas mujeres son portadoras asintomáticas del estreptococo del grupo B en la vagina, se hace un control a todas las embarazadas a final de la gestación para prevenirlo. «Si se detecta este germen en la madre se pone tratamiento antibiótico para evitar que produzca una infección en el niño», concluye la experta.

María Pérez Avila

Fuente: El Mundo

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