«Tuve un profesor que nos decía que en una receta podemos escribir otras cosas que no sean medicamentos», explica el doctor Guillaume Barucq, médico de familia en Biarritz. Al doctor francés con perfecto español -probablemente aprendido de los compañeros de olas de la costa vasca- las palabras que escuchó en la universidad hace casi una década le calaron y hoy es el mejor abanderado del ‘Programme de prescription de l’activité physique par les médecins sur Biarritz Côte Basque’.

El Dr. Barucq es uno de los médicos de Biarritz que prescriben deporte en sus recetas. Es la segunda ciudad del mundo -después de la también francesa Estrasburgo- que practica esta medicina, y la primera en recetar el surf y actividades náuticas para sanar a los enfermos. Los resultados obtenidos en los pacientes tras seis meses de lanzar su proyecto piloto son «milagrosos».

Dos sesiones de yoga a la semana, 15 minutos de natación en el mar y/o una clase de surf son algunos de los remedios que estos médicos redactan en las prescripciones. Este paraíso de la costa de Francia cree desde hace años en esta filosofía y ahora la ha trasladado a las consultas con la ayuda de patrocinadores privados como Groupe Pasteur Mutualité, y del Chèque Santé o cheque sanitario. La organización local Biarritz Sport Santé ejerce de principal propulsora del programa.

La ciudad lanzó el programa piloto en mayo de 2015 y, tras seis meses de implantación en 135 pacientes, un 80% ha integrado el dispositivo en su modo de vida. Los problemas de salud más comunes entre los participantes eran sobrepeso, diabetes, hipertensión arterial, dolores en la espalda o en las articulaciones, depresión y ansiedad.

En el lanzamiento, no todos los médicos locales tuvieron la valentía profesional del Dr. Barucq y algunos «no estaban cómodos o no sabían qué deportes prescribir, dudaban de que les fuera a interesar a sus pacientes, o preferían ver cómo salía el experimento», explica Nicolas Guillet, director general de Biarritz Sport Santé.

Para facilitar la tarea a todos los profesionales de la medicina, el Comité Olímpico de Francia publicará en los próximos meses un vademécum de los deportes, porque, como reconoce el doctor Barucq, «ni todos los médicos son deportistas ni tienen por qué saber qué tipo de deporte prescribir».

REFERENTE INTERNACIONAL

Hoy, este modelo de medicina alternativa va camino de convertirse en un referente en los sistemas de salud del mundo. Entidades médicas de países como Noruega, Alemania o Bélgica han mostrado interés en esta medicina que sólo cuesta 10 euros a los contribuyentes en los primeros tres meses de tratamiento que cubre el programa.

En Biarritz, el paciente acude a la consulta y, según la enfermedad que padezca, el médico de cabecera decide si la pastilla del deporte es el tratamiento más adecuado. Realizada la proposición, si el paciente dice «sí, quiero», el médico le proporciona un cuentapasos para que mida su nivel de sedentarismo. Según los resultados obtenidos, el doctor receta una determinada actividad física y la regularidad e intensidad con la que el enfermo debe hacerla para que su salud mejore. Para los especialistas de la ciudad costera, el impacto que tiene la actividad física regulada en una persona puede ser mayor que el de un medicamento. «Al médico, en general, le cuesta saber si su paciente ha tomado los medicamentos prescritos. En cambio, le es más fácil averiguar si ha hecho deporte», afirma el Dr. Barucq.

El médico sólo prescribe, pues una vez recetado el tipo de deporte, el programa asigna al paciente un educador que le acompañará y asesorará con su medicina. En un Pasaporte de la salud, paciente y educador registrarán el progreso de la aventura. Este pasaporte se convierte, desde el primer momento, en un poderoso instrumento sanitario.

Guillaume Barucq unió su vocación por curar a su pasión por el surf, y se hizo profeta de la surf-terapia y de todos los beneficios saludables que da el contacto del cuerpo con el mar. Con su libro Surf Thérapie: Se soigner au contact de l’océan, el doctor Barucq plantea una alternativa al cuidado de la salud, y a su vez, trata de hacer ver a sus colegas que la misma naturaleza nos regala medicinas que no debemos desperdiciar.

«Yo soy un médico de cabecera clásico y prescribo antibióticos cuando se necesita. Pero cuando tengo la opción de elegir entre un medicamento y una terapia, escojo terapia», afirma mientras toma la tensión a un paciente en su consulta pintada con una ola perfecta. Antes de la aprobación de la iniciativa local, el doctor francés ya soñaba con que otra medicina era posible y, de manera paralela a su trabajo en la consulta, practicaba la terapia del surf con varios tipos de pacientes, en especial con niños autistas, o con enfermedades como la fibrosis quística. «Todas las enfermedades respiratorias, el autismo y algunas discapacidades son las que mejor encajan con este tratamiento deportista. También ayuda a enfermedades como el cáncer y problemas cardiovasculares», explica.

La base de la medicina que propone Barucq está en la talasoterapia, un antiguo método curativo al que, de acuerdo con el médico, no le sacamos partido. «Debemos recordar que en los orígenes, la talasoterapia era una actividad médica y ahora sólo ha quedado en una especialidad para el bienestar».

¿Cómo puede curar el surf? «La actividad física es buena para tu cuerpo, pero si la practicas en un medio ambiente favorable, su poder beneficioso en la salud es mayor», explica. Para el galeno, la orilla del mar es la zona más favorable para practicar una actividad física porque recrea todo el ambiente que la talasoterapia propone.

BENEFICIOS

Estos son los principales poderes de la surf-terapia según relata Guillaume Barucq:

1.- Aire del mar: Es muy puro y rico en sales minerales y en iones negativos. Cuando lo respiras, tu cuerpo respira mejor. Para conseguir este aire, el agua debe fluir. Por ejemplo, cuando las olas rompen, el agua libera este tipo de iones.

2.- El sol: Es bueno en pequeñas dosis regulares porque sintetiza la vitamina D. El 80% de la población tenemos carencia de esta vitamina.

3.- El agua: bañarse provoca sensaciones que te hacen secretar hormonas como la dopamina, adrenalina, serotonina y endorfinas. Un estudio publicado por el American Journal of Sports Medicine indica que 30 minutos de surf es suficiente para mejorar tu estado de ánimo.

El doctor de melena hippie defiende el surf para todas las edades y condiciones, pero si eres de los que no se acaba de ver de pie en una tabla y hacer frente a la ola, Barucq también prescribe actividades casi igual de saludables como el paddle board, el yoga y la meditación a orillas del Mar Cantábrico. No obstante, el doctor del mar se atreve a asegurar que «muy pocas veces, quien prueba el surf es capaz de dejarlo».

David Salamanovich es un uruguayo de 47 años con moustache, ciudadano de Biarritz, y que representa a la primera generación de pacientes del programa. En mayo de 2015, Salamanovich aterrizaba en la consulta cargando con una depresión longeva, y cuando el médico le dijo que se comprara una tabla de surf, pensó «¿por qué no?». Unos meses después, sonríe por haberse quitado la depresión de encima, y presume de haber recuperado algo de la forma atlética que lucía de joven.

«Me recetaron clases de surf y, a medida que iba avanzando necesitaba menos antidepresivos», explica Salamanovich con una tabla bajo el brazo. El atrevido paciente se siente ahora un hombre distinto al que acudió al médico hace unos meses.

Biarritz sabe a mar y es una paraje plagado de traseros inquietos. En cada uno de sus rincones encuentras un guiño a la vida sana y al movimiento, ya sea con un steak tartare en una terraza o con una estampida de intrépidos que corretean en tablas de surf en busca del mar pasando por delante de una placa que dice: «Les chemins de la forme». Más claro que el agua.

Fuente: El Mundo

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