Reducciones de jornada por cuidado de hijo y nombramientos de eventualidad

En el año 2.003 fue aprobado el Estatuto Marco del personal estatutario, en cuyo artículo 9 se regulan los distintos tipos de nombramientos de carácter temporal, diferenciándose entre: eventual, interino y sustituto.

Desde que fuera aprobada la citada norma (hace ya más de diez años), el SES ha venido acogiéndose, sin excepción, al nombramiento de sustitución cuando ha estimado oportuno cubrir una reducción de jornada por cuidado de hijo.

Sin embargo, gracias a la información facilitada por enfermeras que forman parte de la Bolsa de Trabajo, hemos podido tener conocimiento de que el SES, de forma sorpresiva y sin dar publicidad a tal decisión, ya no suscribe nombramientos de sustitución en tales casos sino que procede a firmar nombramientos de carácter eventual.

¿Qué consecuencias se derivan de tal “cambio de criterio”? La principal tiene que ver con el cese. Nos explicamos. Cuando se firma un nombramiento de sustitución sólo puede acordarse el cese del sustituto cuando se produce la reincorporación del sustituido o éste pierde el derecho a reincorporarse (por ej: si se jubila). De esta forma, si se suscribía un nombramiento de sustitución para cubrir una reducción de jornada, el sustituto no podía ser cesado en caso de que el sustituido pasara, sin solución de continuidad, a disfrutar de las vacaciones o de una excedencia con reserva de plaza, y ello porque no había mediado reincorporación ni pérdida del derecho a reincorporarse.

Por el contrario, al acudir al nombramiento de eventualidad para cubrir reducciones de jornada por cuidado de hijo, quien suscribe tal nombramiento va a cesar en cuanto esa situación finalice, con independencia de que la persona que disfrute de esa reducción pase a disfrutar de vacaciones o de una excedencia que comporte reserva de plaza.

Este “cambio de criterio” del SES puede ser discutido desde varias perspectivas:

– Desde el punto de vista del paciente, que va a sufrir un continuo cambio de profesionales responsables de su atención.

– Desde el punto de vista del profesional, al que se le niega una mínima estabilidad laboral.

– Desde la seguridad jurídica:

No se compadece con este principio de rango constitucional que un Servicio Público de Salud, después de transcurridos más de diez años, decida aplicar una misma norma de forma distinta a como lo venía haciendo, sin tan siquiera motivar ni publicar las razones de semejante decisión.

– Desde el punto de vista legal.

Ciertamente, el nombramiento de eventualidad nunca puede ser suscrito para ocupar una plaza, como se ha encargado de recordar la jurisprudencia y, más importante aún, como evidencia el texto del último párrafo del artículo 9.3 de la Ley 55/2003. Siendo esto así, no parece acertado que se recurra a una eventualidad cuando quien disfruta de  una reducción de jornada por cuidado de hijo es el titular de una plaza.

Además, tal decisión abocaría al SES, por mandato expreso del art. 9.3. Ley 55/2003, a incurrir en el absurdo de tener que valorar, cada dos años necesariamente, la procedencia de crear una plaza que ya existe en realidad.

Por otra parte, no parece razonable calificar de “eventualidad” una situación que puede prolongarse durante doce años.

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