Evitar la incapacidad laboral tras una ostomía gracias a las enfermeras estomaterapeutas

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Diario del Enfermero.- Más de 60.000 personas viven cada día con una ostomía en España y se calcula que cada año se producen 15.000 nuevos casos. Un elevado número de personas portadoras de una ostomía, independientemente de la profesión que realicen antes de la cirugía, se les incapacita legalmente para continuar realizando su actividad laboral.

Un estudio publicado en la revista Metas de Enfermería analiza cómo hay algunos casos en los que gracias a las enfermeras estomaterapeutas pueden continuar desarrollando su labor de forma normal. La investigación se centró en el ejemplo de un buzo profesional, que recibió la incapacidad a pesar de que él se veía capacitado para poder seguir realizando su trabajo. “Tras la revisión bibliográfica no encontramos referencias acerca de si tras largas y profundas inmersiones existe o no algún tipo de repercusión a nivel de la colostomía en pacientes portadores permanentes de la misma, pero sí es un hecho que los buzos profesionales ostomizados sistemáticamente son apartados de su labor profesionales”, explica Mª Beatriz Crespo, enfermera estomaterapeuta y autora principal del estudio.

El deseo del buzo de volver a su labor profesional, junto con el consejo y apoyo de la enfermera y colaboradores de otros servicios del hospital, hicieron posible la planificación de una estrategia para poder conseguir revertir esta situación, tal y como se constata en la investigación.

Para lograr el cometido, se educó al paciente en las irrigaciones para conseguir la continencia del estoma. “Esta educación y entrenamiento consiste en enseñar al paciente unas pautas de irrigación de forma que la salida de heces esté controlada durante más de 24 horas y le permita más libertad para poder realizar sus actividades, sabiendo que a través de su ostomía no va a salir contenido fecal”, apuntan.

Además, el paciente siguió un método riguroso sobre la utilización del equipo adecuado para la práctica de inmersiones deportivas, un registro diario de repercusión colostómica, cumplimiento de hoja de buceo, seguimiento de las normas de descompresión homologadas y un registro de inmersiones.

Después de analizar la evolución del paciente y la tolerancia subacuática se demostró que es perfectamente capaz de desarrollar su actividad laboral sin apenas impedimentos. “La persona ostomizada puede mantener una vida laboral normal como antes de su intervención en la mayoría de los casos, si bien tendría que haber equipos multidisciplinares que, una vez que el paciente cause alta hospitalaria y hasta el alta definitiva, realizasen un seguimiento para evaluar si pudiera ser apto para volver a su trabajo habitual”, resalta Crespo.

La enfermera considera necesario que los organismos oficiales revisen la normativa vigente de las causas de no aptitud o de exclusión laboral en vigor para estos casos.

ÁNGEL M. GREGORIS

 

Fuente: Diario del Enfermero

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