Evitar la entrada de aire desde el sistema de sueroterapia durante los tratamientos de diálisis es el principal objetivo del OAS (Occlusive Air System), una pequeña válvula que ha inventado el enfermero Carlos Esteve y que pretende ser una revolución en diálisis, que aumentará la seguridad del paciente y minimizará posibles riesgos.

La geometría de la válvula (preferiblemente cilíndrica) y la interacción de fuerzas que tienen lugar en su interior hacen posible que al conectar un sistema de sueroterapia en uno de sus extremos y las líneas de la máquina de diálisis en el otro, evitemos la entrada masiva de aire que se produce desde el sistema de suero hacia el circuito de diálisis una vez ha finalizado el volumen total a infundir, evitando así la coagulación de la sangre contenida en las líneas de diálisis.

Esteve, que trabaja actualmente en el Hospital Universitario Infanta Sofía, reconoce que el camino para llegar a obtener este dispositivo no ha sido fácil. “Inicialmente fue sólo una idea esbozada en una hoja de papel y yo, lógicamente, carezco de los conocimientos de ingeniería necesarios para poder llevarlo a cabo solo, por lo que necesité de la colaboración de varios ingenieros y diseñadores de 3D para que evaluasen el diseño inicial y conseguir así el prototipo actual”, destaca el enfermero, que comenta, además, que ha tenido que completar todos los trámites burocráticos que implica el hecho de realizar una patente.

El inventor explica que los sistemas de sueroterapia utilizan la fuerza de la gravedad y la presión atmosférica para poder funcionar y que con el fin de evitar que no se produzca “la presión de vacío” en los contenedores de suero, dichos sistemas están provistos de una ventana, con una membrana antibacteriana en su cámara de goteo. Así, resalta que esta ventana permite el paso indiscriminado de aire hacia el interior y es precisamente este aire el que tras finalizar el volumen de infusión programado sustituye, de manera accidental, el “líquido” contenido en el sistema de infusión, pasando posteriormente a través de las líneas de diálisis que contienen la sangre del paciente. Todo este proceso se ve agravado porque la máquina de diálisis está provista de una “bomba de succión” que se encarga de movilizar el contenido sanguíneo de las líneas y el suero administrado a gran velocidad.

La entrada de aire en el circuito de diálisis puede acarrear paradas intermitentes de la máquina, aumento del tiempo total de la sesión y contaminación bacteriana del sistema por exceso de manipulación y posible embolismo gaseoso, lo que supondría un aumento del gasto en recursos humanos y materiales.

“Además de mejorar la seguridad del paciente, con este dispositivo se abaratan considerablemente los costes en material fungible, puesto que la entrada de aire en el sistema de líneas de diálisis implica en un alto porcentaje de veces la necesidad de cambiar el material usado durante la sesión”, apunta Esteve.

Por último, el enfermero, que espera que pronto se pueda hacer realidad el dispositivo, asegura que gracias a esta válvula, los enfermeros podrán destinar el tiempo invertido en solucionar los inconvenientes por la entrada de aire en otros cuidados del paciente.

ÁNGEL M. GREGORIS

Un enfermero inventa una válvula para evitar la entrada de aire durante la diálisis

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